KUPI
ANÉCTODAS
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Me impresionó mucho cuando mi papi me leyó sobre mi abuelo Elías (Z’L) y la etapa de su vida de la II Guerra Mundial cuando se escapaban del terror nazi y todo lo que tuvieron que hacer para sobrevivir, el recuerdo más fuerte que tengo es que con solo 10 años, se escapaba del campo de concentración para buscar en la basura conchas de papa en un pueblo cercano. Luego, las llevaba de regreso y con ellas hacia una sopa alimentaba a sus padres y hermanos.
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Un día, hablando con mi mamama, le pregunté por qué le había puesto el nombre de Eduardo a mi papá. Ella me explicó que fue en honor a su hermana Edith, quien falleció a los 31 años de edad. Para recordarla y honrar su memoria, aunque ella era mujer, buscó un nombre masculino similar y decidió llamarlo Eduardo.
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Leyendo en el libro del Exilio de la vida en una entrevista que le hicieron a mi abuelo Elías me impacto enterarme que a riesgo de ser capturado se escapaba del campo de concentración para trabajar de zapatero arreglando las botas rotas de la gente, mi papá me cuenta que esta era un oficio muy buscado y bien pagado en esos tiempos.
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En esos viajes escapado de mi abuelo Elías (Z’L), cuando le tocaba dormir en algún pueblo se había logrado hacer amigo de unos panaderos que lo dejaban dormir cerca del horno y así logro pasar calentito sus noches de frío invierno.
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El Papapa (mi abuelo) era un hombre de refranes. Mi papi me cuenta algunos, como estos:
- Cada quien duerme en la cama que se tiende.
- Quien buen árbol se arrima, buena sombra lo cobija.
- El día se conoce desde que amanece.
- Tanto da el agua al cántaro hasta que se rompe.
Y muchos más. Mi abuelo intercalaba estos refranes como parte de sus conversaciones para hacer entender su punto de vista.
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La familia de mi papá se vino de Perú cuando tenía 7 años huyendo del comunismo de Velasco Velaunde, al año de llegar a Venezuela Velaunde murió de un cáncer. Y ya decidieron quedarse a vivir en Venezuela.
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Mi abuelo formó parte durante muchos años del equipo de natación Master de Hebraica. El equipo lleva el nombre de los "Pechos Rojos" debido a una particularidad de mi abuelo, Elías (Z’L), quien, al lanzarse de cabeza al agua, caía con el pecho y, al salir, su pecho permanecía enrojecido.
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Mi abuela Katy, que tuvo problemas con su padrastro y seguramente no tenía muchas expectativas de un futuro digno como joven judía de solo 18 años, salió de Hungría en tren con apenas 5 dólares y su pasaporte. al llegar a Viena, en la estación, y con solo saber húngaro, escuchó a una chica hablando en ese idioma y, al intercambiar algunas palabras con ella, se dio cuenta de que eran primas hermanas y que ambas iban en dirección a Israel.
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Me impresionó mucho saber que mi abuela Katy no vio a su mamá durante 7 años y a su hermano por 15. El gobierno húngaro castigó tanto a mi bisabuela Juliana como a Katy porque ella no regresó a Hungría en la fecha que estaban obligadas a hacerlo. Decirlo así suena fácil, pero no puedo imaginar lo que sintió mi abuela durante todos esos años. Además, en ese momento había comunismo en Hungría, y al irse a Israel y no volver, el gobierno las sancionó: a Katy no le permitieron entrar a Hungría, y a Juliana le prohibieron salir del país. Esa historia me hace pensar en lo duro que fue para ellas y en lo fuerte que debieron ser para atravesar esas dificultades.
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Me impacto escuchar esta historia de mi abuelo Peter, cuando se quedó muy molesto cuando sus tíos, Magda y Joseph, porque no lo llamaron al día siguiente para salir de Hungría junto a su esposa. Es probable que, en ese momento, sus tíos hicieran lo posible para salvar a la familia, quizás pagando por pasaportes u otros documentos, y haciendo todo lo que pudieron en esa situación tan difícil. Sin embargo, mi abuelo había confiado que saldrían todos juntos, y al no recibir esa llamada, ni verlos cumplir esa promesa, una vez que logró salir de Hungría por su cuenta, decidió no querer saber más nada de ellos. Esa historia refleja la tensión y las decisiones difíciles que enfrentaron en esos tiempos tan complicados. Sin embargo, después de 15 años en una de las visitas de mi abuelo Peter a Alemania se encontraron con sus primos András y Thamas hijos de este.
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Me asombró que mi abuelo Peter una vez que salió de Hungría en el año 1956 con la Revolución Húngara con tan solo 22 años no volvió ver más nunca a su mamá. Su mamá muere con tan solo 50 años de soledad. (mi abuelo es hijo único)
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Mi abuelo Peter siempre recuerda que, en el viaje en barco desde Italia a Venezuela, el barco se movía muchísimo y él y María no paraban de vomitar todo el tiempo. En un momento, lograron subir a la proa y allí, al abrazar la chimenea en el medio del barco, se dieron cuenta de que esa parte se movía mucho menos. Desde ese día, a mi abuelo no le gustan los barcos para nada. Otra cosa que me llamó mucho la atención fue al revisar los documentos de inmigración de mi abuelo Peter y de María. En esos papeles, indicaba que eran de religión católica. Entiendo que, en ese momento, por miedo a las consecuencias, lo primero que pensaron fue en ocultar su verdadera religión.
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Mi bisabuela Julianna, quien estuvo en Auschwitz con su hermana Magda. Mi abuela Katy me cuenta que ella pasó muchísima hambre; ya que ella dejaba de comer para dársela a su hermana que era más débil, eso la marcó mucho, cuando había que ayunar por Yom Kipur, decía: “Yo ya pasé tanta hambre, que ya cumplí mi parte”. Se puede decir que, para ella, ese sacrificio personal fue su forma de cumplir con D-os. Al regresar a Budapest le tocó vivir bajo regímenes comunistas donde la práctica religiosa era restringida, lo que causo que las creencias y la religión quedaran casi en el olvido.
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En mi familia tenemos una tradición que llamamos "Noche de San Francisco". Hace un tiempo, hicimos un viaje por toda la costa de California y, como ya éramos kosher, estuvimos comiendo salmón todo el viaje (salmón teriyaki, arroz blanco y espárragos o brócoli). Y de ahí tenemos cenas llamadas en mi casa Noches de San Francisco.

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Fuimos a la boda de mi primo Rony y Neta en Perú- Cusco. Nos quedamos unos días recorriendo y conociendo el lugar, y justo coincidió con el primer Seder de Pesaj. No sabíamos dónde pasarlo, así que averiguamos y descubrimos que había un seder colectivo organizado por Jabad Lubavich, con más de 4.000 personas judías de todas partes del mundo. Fue una experiencia que mi familia y yo nunca olvidaremos.

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De mi viaje a Israel en el año 2015. Fuimos a conocer el kibutz "שביל הפסיון (Camino de la Pasión) cerca de Gaza. Al final del tour por el kibutz, el guía (Michel) hizo un gesto simbólico y me ayudo a soltar y dejar libre una paloma, pidiendo por la paz en Israel, el guía que nos acompañó en ese tour falleció el 7 de octubre de 2023 tratando de salvar a los civiles del kibutz donde él vivió. Fue una noticia que nos puso muy triste.



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Después de un rico desayuno en familia, siempre llega ese momento especial que llamamos "el apanado". Nos acostamos todos juntos en la cama, abrazados y compartiendo ese cariño que nos une. Es una tradición dominguera que disfrutamos mucho, porque nos permite estar cerca, reír, contar historias y sentir que somos una familia muy unida.
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En mi familia, los cumpleaños tienen un sabor especial, hacemos panquecas decoradas, no importa quién sea el cumpleañero, lo especial es que las decoramos dibujando caritas o figuras con las frutas que tengamos a mano, ponemos velas y entramos todos juntos a la habitación cantando cumpleaños.





