KUPI

Mi Mamá
Jannette Szemere Fogarasi
Nació en Caracas el 26 de octubre de 1974, en el Centro Médico de Caracas, junto a su hermana morocha Jennifer. Es hija de Peter Szemere Stern y Kathalin Fogarasi de Szemere, y hermana menor de Nathalie.
Estudió en el preescolar Blanca nieves en La Florida y en el colegio Moral y Luces “Herzl–Bialik”, donde se graduó en 1992 como bachiller en Humanidades.
Realizó su Bat Mitzva colectiva con más de dos grupos de 80 niñas cada grupo en la sinagoga Unión Israelita de Caracas, después disfruto de un brindis abajo en el salón de fiestas y junto a su hermana Jennifer y su amiga en común Nathalie Schnaider realizaron una miniteca en conjunto con familiares y amigos.
Disfrutó mucho su época colegial, participando en seminarios y asistiendo a varios campamentos de la B’nai B’rith en Margarita. También disfrutaba en familia los fines de semana en lugares como el Club Puerto Azul, Theater Club, La Colonia Tovar y Morrocoy.
Mi mamá siempre ha sido una apasionada del deporte; le encanta trotar, nadar y subir al Ávila. También va al gimnasio y, junto con mi papá, nos motiva en todas las actividades y paseos. La he acompañado en varias ocasiones en algunas de sus rutinas.
En su hogar se practicaban las costumbres básicas judías, En las fiestas como Yom Kipur y Rosh Hashaná iban a la sinagoga, y todos los años para los seder de pesaj se reunían con toda la familia para celebrar el seder en casa de su tía Magda Reszves, una muy especial porque se encontraban con todos los tíos y primos.
En su casa no eran kasher y la comida era típica venezolana, pero también cocinaban comida húngara y comida típica askenazi. Actualmente somos kosher dentro y fuera de la casa.
En 1996, su hermana Nathalie se casó con Enrique Birnbaum y posteriormente tuvieron tres hijos: Andrés, David y Taly, quienes después de casi 15 años viviendo en Miami, en 2023 regresaron a Venezuela.
Tras graduarse, decidió estudiar Administración de Empresas Turísticas en el Instituto de Nuevas Profesiones. Al terminar la carrera, comenzó sus pasantías en la agencia de viajes “Trotamundos” con Lisbeth Waich, quien le brindó la oportunidad de aprender sobre la venta de boletos y el contacto directo con el público. Luego, consiguió trabajo en “Molina Viajes”, donde se inició en la venta de boletos corporativos. Posteriormente, trabajó en empresas con sedes propias dentro de sus instalaciones, como Shell Venezuela, Cigarrera Bigott, Ditech y Brama acumulando experiencias valiosas en cada una.
En 2006, conoció a Eduardo Kuperstein (mi papá). Según ambos, fue amor a primera vista; se encontraron por casualidad en Hebraica una tarde al llegar al gimnasio. Gracias a un amigo en común, Morris Serrero, fueron presentados. En 2007, decidieron casarse y el 30 de junio de ese año contrajeron matrimonio. Continuó con su trabajo hasta unos días de dar a luz, momento en el cual decidió cerrar su etapa laboral después de 16 años.
El 27 de junio de 2008 nació su hija Andrea, y el 02 de septiembre de 2011, Daniela (yo). Desde entonces, se dedicó por completo a su familia y a ayudar a mi papá en todo lo necesario. Mi mamá siempre está dispuesta ayudarme es muy buena compañera y amiga. Gracias por su apoyo incondicional durante estos años. Juntos, han demostrado que el trabajo en equipo y el amor son la base de una familia.
Mi mamá cuenta que, cuando se casó con mi papá, no sabía nada de cocina. Con el paso de los años, ha tenido que aprender y adaptarse y le encanta, y hoy en día disfruta de experimentar en la cocina y preparar deliciosos platos para toda la familia. Hay una tradición en mi familia que no se rompen la primera cena de Rosh Hashaná, la rotura de Kipur y la primera noche de pesaj se hacen en mi casa, mi mamá es la encargada desde días antes empieza a cocinar a preparar y a pensar en cada detalle desde la decoración hasta quien se sienta donde, no es una cena cualquiera cada plato y cada receta tienen una historia , ella elige los ingredientes los corta hornea los prueba y hace que toda la casa le dé el visto bueno y todo con una sola intención que nos sentemos todos juntos y pasamos rato en familia alrededor de la mesa todo esto es gracias a mi mamá , aunque bueno mi papá también aporta lo suyo y bastante, quiere siempre apoyar en todo, pero todos sabemos quién está detrás de la magia la que piensa en cada plato con semanas de anticipación y pasa horas cocinando decorando y organizando la que transforma una cena en un recuerdo y una mesa en un hogar, gracias mami por hacer de estas tradiciones algo tan especial y por enseñarnos que lo más importante es estar en familia todos juntos, y enseñarnos lo importante de seguir nuestras costumbres y tradiciones.
























