KUPI
Elias Kuperstein
Descendants of Elias Kuperstein

Mi abuelo Paterno Elías Kuperstein Eidelman (Z'L)


Elías Kuperstein nació en Nova Sulita, en Besarabia, Rumania, el 25 de mayo de 1928. Desde pequeño, su vida estuvo marcada por las dificultades y las pruebas que enfrentaron su familia y su comunidad judía en Europa Oriental. Era un niño, de infancia sencilla pero llena de recuerdos entrañables, rodeado del amor de sus padres, Salomón y Dina, y de sus hermanos Isaías y Sara.
La familia vivía en una casa de un piso, en un barrio donde predominaba la comunidad judía, que en ese entonces constaba de aproximadamente 500 familias en el centro de la ciudad. Su padre, Salomón, era contador y comerciante que exportaba huevos a Alemania, mientras que su madre, Dina, se encargaba del cuidado del hogar. Su hermana Sara tocaba el piano, y gracias a un tío fotógrafo, Elías conserva algunas fotografías familiares que preservan su historia y sus raíces.
La familia hablaba yiddish, ruso y rumano, y cuidaba estrictamente las tradiciones judías, celebrando el Shabat y siguiendo la dieta kosher, manteniendo viva su identidad en medio de un entorno multicultural.
La vida en Nova Sulita era tranquila y familiar, con niños y jóvenes asistiendo a escuelas laicas como el Colegio Tarbut y el Gimnasio, donde convivían judíos y gentiles. Sin embargo, la paz se vio truncada con la llegada de la Segunda Guerra Mundial y la ocupación soviética en 1940. Elías, con solo 11 años, fue testigo de cómo su ciudad fue ocupada por los soviéticos y posteriormente por las tropas alemanas y rumanas, que incendiaron gran parte de Nova Sulita en 1941, dejando a la comunidad judía en la más profunda desesperación. Durante la guerra, Elías sufrió pérdidas irreparables: la muerte de su madre, Tifus, en 1942, y la constante amenaza de fusilamientos y deportaciones. La familia fue obligada a vivir en ghettos, enfrentando condiciones inhumanas bajo el frío y el hambre. En 1944, con la llegada de los rusos, lograron escapar de los campos de concentración en Ucrania, donde la mayoría de sus compatriotas perecieron. Elías, siempre valiente y astuto, logró salvarse gracias a un soborno y a la solidaridad de otros judíos.
En los años posteriores, Elías y su familia regresaron a Nova Sulita, reconstruyeron sus vidas en medio de la devastación, y él continuó sus estudios en la universidad en Chernovtsi, donde se graduó en Administración Bancaria. Fue en esa época cuando empezó a disfrutar de la libertad y la juventud, participando en fiestas, bailes y actividades culturales. A finales de 1947, con la ayuda de su hermano Saia, del Tío Samuel en Nueva York y del Join (organización que ayudaba a los refugiados judíos), Elías partió hacia París, donde permaneció 18 meses. Luego, en 1949, viajó en barco a Perú, iniciando una nueva vida llena de esperanza y trabajo arduo.
Llegó al país con apenas 23 años, y se integró rápidamente en la comunidad judía peruana, trabajando en un bazar de telas y posteriormente fundando su propio negocio. Su espíritu emprendedor lo llevó a establecer el Bazar La Confianza, y más tarde a crear una fábrica de ropa infantil y la marca "Adán y Eva Sleep", de pijamas.
En Perú, formó una familia, casándose con Sarita el 13 de agosto de 1955, y teniendo cuatro hijos: Dina, Sonia, Sally y Eduardo, mi abuelo Participó activamente en la vida comunitaria, asistiendo al Colegio León Pinelo y al Club Hebraica, dejando una huella profunda en todos quienes lo conocieron.
En 1975, durante el gobierno del presidente Velasco Alvarado, preocupado por la situación política y social en Perú, Elías decidió emigrar con su familia a Venezuela. En ese entonces, Perú atravesaba una época de inestabilidad, con conflictos internos, crisis económica y un ambiente de incertidumbre que afectaba la seguridad y el bienestar de las familias peruanas. La comunidad judía, junto con muchas otras, buscaba escapar de la violencia y las dificultades, y Venezuela se convirtió en un destino atractivo debido a su economía en crecimiento, estabilidad relativa y la presencia de una comunidad judía activa y solidaria. Así, en busca de nuevas oportunidades y un entorno más seguro para sus seres queridos, Elías emprendió ese nuevo capítulo en su vida, dejando atrás su tierra natal para construir un futuro en Venezuela.
A lo largo de su vida, mi abuelo Elías demostró ser un ejemplo de perseverancia, trabajo duro y compromiso con su familia y comunidad. A pesar de los obstáculos que enfrentó al emigrar y adaptarse a un nuevo país, nunca perdió su espíritu de lucha ni su fe en un futuro mejor. Su dedicación al trabajo y su honestidad le permitieron construir una vida estable para él y sus seres queridos en Venezuela. Además, siempre mantuvo vivas sus tradiciones y valores culturales y religiosos, transmitiéndolos con orgullo a las nuevas generaciones. Su carácter solidario y su disposición para ayudar a quienes lo rodeaban hicieron de él una figura respetada y querida en su comunidad.
Allí continuó su trayectoria laboral en supermercados y en el negocio de materiales eléctricos "La Eléctrica". Además, dedicó mucho tiempo a colaborar en instituciones comunitarias como la B'nai B'rith, el Keren Hayesod y la CAIV, demostrando siempre su compromiso con su comunidad y su pueblo.
Fue un hombre activo y lleno de vitalidad. Le gustaba nadar, caminar, ir al cine, leer y bailar con su esposa.
La piscina de Hebraica, donde participaba en competencias y ganaba trofeos, era uno de sus lugares preferidos. Siempre fue un ejemplo de dedicación, amor familiar y altruismo, dejando un legado que trasciende generaciones.
El legado de mi abuelo trasciende su historia personal; es un ejemplo de esperanza, resiliencia y amor por su familia y cultura. Su vida refleja la historia de muchos inmigrantes que, enfrentando adversidades, lograron crear un hogar lleno de valores y tradiciones que hoy seguimos honrando. Su ejemplo inspira a las futuras generaciones a valorar sus raíces, a luchar por sus sueños y a mantener viva la memoria de sus raíces judías. La historia de mi abuelo nos enseña que, incluso en tiempos difíciles, la fe en un mejor porvenir y la perseverancia pueden transformar vidas y construir un legado que perdure en el tiempo.
El 21 de noviembre de 2011, Elías falleció en Caracas, Venezuela de un infarto fulminante. Pero su espíritu y sus enseñanzas permanecen vivos en cada historia, en cada recuerdo, y en el corazón de su familia. Como él mismo solía decir, "la vida es una lucha constante, pero siempre vale la pena". Su historia de resistencia, amor y fe en un futuro mejor continúa inspirando a quienes lo conocieron y a quienes, como yo, buscamos sus raíces y su legado.
La historia de mi abuelo Elías no solo está marcada por sus logros y valores, sino también por la dureza y las dificultades que enfrentó en su vida. A pesar de todo lo que había pasado, de haber tenido que emigrar dos veces, nunca permitió que esas adversidades lo derrotaran. Con una familia a cuestas, siguió adelante con valentía y esperanza, demostrando que la verdadera fortaleza reside en la perseverancia y en el amor por los seres queridos.
Esta biografía es un testimonio de todo lo que mi abuela Sarita y mi papá me contaron sobre él, historias llenas de sacrificio y entrega. Además, gracias al libro Exilio a la Vida, pude completar y dar forma a su historia, honrando su memoria y la lucha de tantos que, como él, enfrentaron el exilio y la adversidad con coraje y dignidad.
Me gustó mucho y disfruté sentarme con mi papá en casa de mi abuela Sarita, buscando entre los miles de cajas llenas de fotos y álbumes viejos. Fue una experiencia muy especial para conocer más a fondo a mi familia y aprender sobre nuestras raíces.
Fotos y documentos de mi Abuelo Paterno
Elías Kuperstein Eidelman


Mi abuelo Elías de pequeño
Certificado de validación de identidad rumano, 1946







Documento de identificación francesa de Elías Kuperstein después de la Guerra, muchas personas se quedaron sin documentos de identificación y les fue dado documentos como este.

Documento de residencia temporal, Francia 1948
Carta de trabajo expedida por el estado francés
Mi abuelo Elías ya trabajando en Perú
Mi abuelo llega a Perú en el barco Usodimare, conoce a mi abuela Sara Ackerman y se casan en Perú por civil, y el 13 de agosto de 1955, se casan por matrimonio religioso con el rabino Moshe Brener, el papá de nuestro Rabino Brener.
Acta de matrimonio de Elías Kuperstein y Sara Ackerman
Certificado de Casatorie traducida
El día de la boda de mis abuelos Elías y Sara
En la foto de izquierda a Derecha: mi tío Isaac Vainstein, mis abuelos Sara y Elías y mi tía abuela Sara.
En esta foto ya mi abuelo Elías había emigrado a Perú, está con sus hermanos y en esta foto ya con sus esposas.
foto de Izquierda a derecha Isaac y Sara, mis abuelos Elías y Sarita, Saia y Rosa.

Mis abuelos Sara y Elías Kuperstein
Mi abuelo Elías con su hijo Eduardo mi papá
De izquierda a derecha arriba: mi bisabuelo Isaac Ackerman con mi abuela Sara mi papá Eduardo y mi abuelo Elías, abajo en la foto de izquierda a derecha: mi tía Sally y mi tía Dina
Mi abuelo Elías(papapa) con sus 4 hijos
Sonia, Dina, Mia abuelo Elías, Sally y mi papá Eduardo
Mi abuelo Elías K con el gorro de marinero, al lado de el a su izquierda mis tíos abuelos Lucho (Luis) y Harold Ackerman, los demás son amigos
Familia Kuperstein Ackerman. Mis abuelos Elías y Sara
con sus 4 hijos. Dina, Sonia, Sally y Eduardo





















"Exilio a la vida: Sobrevivientes judíos de la Shoá"
La historia de mi abuelo Elías Kuperstein
Dejó su testimonio con sus propias palabras, el día que le realizaron la entrevista para dejar constancia de lo que vivió. En esa grabación, cuenta su experiencia en Rumania durante la Shoá, un relato lleno de valentía y memoria que nos permite entender la magnitud de su historia y la importancia de preservar la verdad para las futuras generaciones.
La Shoá, también conocida como el Holocausto, fue uno de los capítulos más oscuros de la historia, donde millones de judíos fueron perseguidos, deportados y exterminados. Sin embargo, entre el horror y la destrucción, surgieron historias de resistencia, esperanza y supervivencia.
Los sobrevivientes judíos de la Shoá enfrentaron un exilio interior y exterior. Muchos perdieron sus familias, sus hogares y su comunidad, pero lograron encontrar la fuerza para reconstruir sus vidas. Enfrentaron el trauma, la pérdida y la discriminación, pero también la valentía y el deseo de preservar su identidad y memoria.
Su historia es un recordatorio de la importancia de recordar y honrar a quienes vivieron esa tragedia, y de aprender de ella para promover la justicia, la tolerancia y la paz en el mundo. La vida de estos sobrevivientes es un testimonio de la resistencia del espíritu humano frente a las adversidades extremas.











Conmemorando Yon HaShoá en el liceo, exposición “Exilio a la vida
sobre testimonios de sobrevivientes del holocausto que se radicaron en nuestro país Venezuela
En las imágenes se aprecia a sus nietas Andrea y Daniela señalando sus antepasados, dando muestra del legado que perdura en la tercera y cuarta generación de sobrevivientes, quienes tienen la misión de no olvidar para que hechos tan terribles como estos nunca más se repitan.




Mi abuelo Elías Kuperstein Eidelman (Z’L)









Reconocimientos de trabajo y Compromiso Comunitario por más de 20 años