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KUPI 

RUMANIA

País de origen de mis bisabuelos y abuelos paternos

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Himno en rumano

¡Trezește-te, române, din somnul morții în care te-au cufundat tiranii barbari! Acum sau niciodată, făurește un nou destin în fața căruia chiar și cruzii tăi dușmani se vor pleca. Acum sau niciodată, să arătăm lumii că sângele roman încă curge în aceste mâini și că în inimile noastre păstrăm cu mândrie un nume care triumfă în luptă - numele lui Traian! Priviți, umbre glorioase ale lui Mihail, Ștefan și Corvin, asupra națiunii române, căci este urmașul vostru. Cu arme înarmate, cu focul vostru în vene, „Viață în libertate sau moarte!”, strigă toți. Preoți cu crucea în frunte, căci armata este creștină. Deviza este libertatea, iar scopul ei este sacru. Să murim în luptă, plini de glorie, decât să fim din nou robi în vechea noastră țară!

 

Ubicación geográfica

Rumania es un país situado en el sureste de Centro europea

Limita con Ucrania y Moldova al noreste, Hungría y Serbia al oeste y Bulgaria al sur. Rumania también tiene una pequeña franja de costa en el Mar Negro.

 

Capital

Bucarest es una de las mayores atracciones turísticas, además de ser la capital y ciudad más grande de Rumania. La capital de Sibiu fue designada como capital cultural de Europa en el 2007, junto con Luxemburgo.

 

Demografía

La población rumana alcanza los 23 millones. La mayoría de la población pertenece a la etnia, seguida por una importante colectividad de húngaros, gitanos, ucranianos, rusos, alemanes, turcos, búlgaros y serbios.

 

Capital

Bucarest

 

Idioma

La lengua rumana es la única lengua oficial. El idioma rumano es una lengua indoeuropea que pertenece al grupo oriental de las lenguas romances.

 

Moneda

La moneda nacional es el LEU (en plural lei).

 

Forma de gobierno actual

República semi presidencialista.

 

Etapas de la historia rumana que han afectado a las últimas generaciones de judíos.

 

Primera Guerra Mundial

   

Rumania se declaró neutral en 1914, al principio de la Primera Guerra Mundial, pero después aceptó entrar en la guerra, con la esperanza de reagrupar a todas las provincias con mayoría de población rumana. Hacia el fin de la guerra, el Imperio austrohúngaro y el Imperio Ruso habían colapsado, dejando a Besarabia, Bucovina y Transilvana, unirse libremente con Rumanía en 1918.

 

Segunda Guerra Mundial

  

 En 1940 la Unión Soviética obligó a Rumania a cederle Besarabia y el norte de Bucovina, mientras que la Alemania nazi concedió el norte de Transilvania a Hungría y el sur de Dobrogea a Bulgaria. Los eventos de 1940 fueron contestados entonces por la entera sociedad rumana, con la excepción del pequeño grupo comunista que había en el país, quien apoyaba la política exterior de la Unión Soviética. En septiembre de 1940 el mariscal Ion Antonescu dio un golpe de Estado y consiguió acabar con la Guardia de Hierro (movimiento fascista).

   

Después de la Segunda Guerra Mundial, adaptó el modelo centralizado de los países socialistas. Esto permitió que se desarrollara de manera rápida y avanzada. Las redes ferroviarias y de carreteras están bien extendidas, y tienen su centro en la capital del país (Bucarest) está siendo con gran diferencia el mayor centro urbano, industrial y de servicios.

En junio de 1941 esta se alió a Adolf Hitler en su ataque contra la Unión Soviética, cuando el contraataque soviético se aproximaba a las fronteras rumanos estalló una insurrección general contra las tropas alemanas de ocupación, en agosto de 1944.

 

El destino de los judíos en Rumania en la Segunda Guerra Mundial.

  

Rumania estuvo aliada durante la guerra con Alemania. Antes de la misma vivían en el país 757.000 judíos. El antisemitismo rumano se caracterizó por su virulencia y extremismo que se agudizaron en la época de entreguerras.  Durante el ataque alemán a la Unión Soviética en el verano de 1941 fueron masacrados alrededor de 15.000 judíos de la ciudad de Iasi por soldados, policías y civiles rumanos.

   

Los judíos sobrevivientes fueron deportados a la región de Transnistria, comprendida entre los ríos Dniester y Bug, que Hitler había cedido a Rumania. Allí continuaron las matanzas, que, junto a las privaciones, el frío y las enfermedades causaron la muerte a 150.000 judíos. Posteriormente cuando su gobierno comprendió que la guerra estaría perdida y después de recibir advertencias de parte de los aliados, Rumania puso fin a las matanzas de judíos.

 

Época Socialista 

 

En 1947, fue proclamada la República Popular de Rumanía. El nivel de vida en el país era aceptable y contaba con empleo. Durante el socialismo en Rumania cualquier manifestación religiosa estaba prohibida.

   

En 1980 Ceausescu inició una política que tenía como objetivo acabar con la deuda externa. El método fue denominado “racionalización” una reducción drástica de artículos de primera necesidad. Como respuesta a la situación del país, estalló la

Revolución Rumana de 1989. Nicolae Ceausescu había perdido el apoyo del ejército y fue detenido, juzgado y ejecutado junto a su esposa.

 

Economía

    

Rumania es uno de los principales productores y exportadores de productos agrícolas de Europa. Este sector representa el 10% del PIB. Los cultivos ocupan el 40% de la superficie del país; los recursos forestales son abundantes y la pesca se está expandiendo. Existen yacimientos de gas natural y petróleo que aportan un porcentaje significativo del consumo diario.

 

La comunidad judía de Rumania en la actualidad 

   

En Rumanía, cuya población es de unos 21.000.000 millones de habitantes, la comunidad judía, antes numerosa, ha quedado reducida a alrededor de 14.000 individuos. La mayoría de estos son judíos asquenazíes, pero en algunas de las principales ciudades del país (Bucarest, Iasi, Cluj, Oradea…) se encuentran todavía pequeñas comunidades sefardíes: son reliquias del pasado, e incluso muchos sefardíes rumanos han abandonado el judaísmo.      La Federación de Comunidades Judías, con sede en Bucarest, es el principal órgano de coordinación de las actividades de los judíos y publica la revista mensual Realitate Evreiascā (“La Realidad Hebrea”) fundada en 1956 por el rabino Moses Rosen con el nombre de Revista Cultului Mozaic “Revista del Culto Mosaico.”

 Según la Federación de Comunidades Judías de Rumanía (FCER), más del 60 por ciento de los judíos supera hoy en el país balcánico los 60 años y las expectativas de futuro no son buenas. Sin mecenas privados y con pocos jóvenes que las impulsen, las actividades de asistencia social, educación y divulgación que suelen llevar a cabo las "kehilot" (comunidades judías) en este país tienen dificultades para mantenerse.

 

Las ayudas públicas y de organizaciones benéficas, principalmente el estadounidense American Jewish Joint Distribution Committee, son cruciales para financiar la comunidad, pero no son suficientes.

Sólo para preservar los cementerios se necesitarían unos 20 millones de euros anuales, una cifra fuera de cualquier alcance.

Pese a todo, la comunidad tiene 45 sinagogas en funcionamiento, aunque sólo cuenta con cuatro rabinos y no tiene escuela propia. Más fuerte es el grupo mesiánico ortodoxo "Jabad Lubavich", que ha montado desde 1999 en Rumanía toda una infraestructura religiosa, paralela a la comunidad judía oficial.

 

Mientras, la FCER tiene que alquilar y vender propiedades como antiguas escuelas u hospitales confiscados durante el comunismo y restituidos tras su caída para hacer frente a sus cuantiosos gastos.

"Los primeros en irse tenían bien claro lo que significó el Holocausto, y decidieron marcharse, sobre todo los jóvenes, señala.
 

En 1977 sólo quedaban en Rumanía unos 24.000 de los 350.000 judíos que sobrevivieron el Holocausto, que salieron del país "vendidos a Israel” por el dictador Nicolae Ceausescu como cabezas de ganado a cambio de divisas. La caída de la dictadura comunista en 1989 y la posibilidad de salir libremente del país provocó el último gran éxodo hacia Israel. Tras tanta emigración, el futuro de la comunidad judía en Rumanía no es halagüeño. "Las perspectivas de futuro son realmente negativas", asegura Ghetau.

 

La comunidad judía en Rumania ha experimentado cambios significativos a lo largo de los años. Después de la Segunda Guerra Mundial y el régimen comunista, la población judía en Rumania disminuyó considerablemente. Sin embargo, en la actualidad, la comunidad judía en Rumania sigue siendo activa y vibrante, con sinagogas, organizaciones comunitarias y eventos culturales.

 

En la actualidad, la comunidad judía en Rumanía es pequeña pero muy activa. Después de las grandes olas de emigración hacia Israel y los Estados Unidos, se estima que quedan entre 8,900 judíos en todo el país la mayoría vive en Bucarest.

Cómo son asimilados vs. practicantes. La gran mayoría de los judíos rumanos están asimilados; esto significa que están totalmente integrados a la cultura rumana, hablan el idioma y participan en la vida moderna del país. Sin embargo, mantienen sus tradiciones a través de la Federación de Comunidades Judías de Rumanía. Aunque no todos son religiosos practicantes, existe un esfuerzo muy grande por mantener vivas las sinagogas históricas como el Templo Coral en Bucarest y las festividades principales.

 

El Gobierno y su relación con Israel

El gobierno de Rumanía es uno de los aliados más cercanos de Israel en Europa del Este. Mantienen una relación muy fuerte, especialmente en temas de defensa, tecnología y seguridad. De hecho, Rumanía ha sido un modelo en Europa por sus leyes para combatir el antisemitismo y por proteger la memoria del Holocausto. Es común que los presidentes de ambos países se visiten y colaboren estrechamente.

Comidas típicas
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  Mititei 
 Tochitura moldoveneasca
 Holiskes
Mamaliga

Himno en húngaro

 

Isten, áldd meg a magyart
Jó kedvvel, bőséggel,
Nyújts feléje védő kart,
Ha küzd ellenséggel;
Bal sors akit régen tép,
Hozz rá víg esztendőt,
Megbűnhődte már e nép
A múltat s jövendőt!

Őseinket felhozád
Kárpát szent bércére,
Általad nyert szép hazát
Bendegúznak vére.
S merre zúgnak habjai
Tiszának, Dunának,
Árpád hős magzatjai
Felvirágozának.

Értünk Kunság mezein
Ért kalászt lengettél,
Tokaj szőlővesszein
Nektárt csepegtettél.
Zászlónk gyakran plántálád
Vad török sáncára,
S nyögte Mátyás bús hadát
Bécsnek büszke vára


 

Ubicación geográfica

Ubicado en Europa Central, sin salida al mar y que forma parte

De la Unión Europea desde el 2004. Está localizada en Europa Central, limita al norte con Eslovaquia, al noreste con Ucrania y al este con Rumania, al sur con Serbia, Croacia y Eslovenia y al oeste con Austria.

 

Capital

Budapest.

 

Idioma

Se habla húngaro en Hungría y en ciertas zonas de Rumania, Eslovaquia, Ucrania, Serbia, Croacia, Austria y Eslovenia. En húngaro, el nombre de la lengua se escribe “Magyar”.

 

Demografía

Hay unos 15 millones de hablantes, de los que unos 9 millones viven en Hungría.

 

Moneda

La moneda oficial es el Forint

 

Forma de gobierno actual

República Parlamentaria.

 

Comunidad judía en Hungría

La Comunidad judía tiene una larga historia en Hungría. A comienzos del siglo XX los judíos constituían el 5 % de la población total húngara, mientras que constituían el 23 % de la población de la capital del país, Budapest. La comunidad sufrió grandes calamidades durante los últimos años de la Segunda Guerra Mundial, con más de 600 000 judíos asesinados durante el denominado Holocausto y la ocupación alemana del país, que contó con la asistencia de los nazis húngaros. En la actualidad la población judía del país oscila entre las 120 000 y 110 000 personas.

  

Hasta el siglo XIX, la población judía en Hungría era escasa: en 1787, apenas había ochenta y tres mil hebreos, el 1 % de la población. Su número creció rápidamente durante el siglo por la inmigración desde Europa oriental, especialmente desde Galitzia. En 1848, había 336 000 y en 1910, 909 500, alrededor del 5 % de la población. El Gobierno liberal-conservador que dominó la región durante el periodo del Compromiso austrohúngaro fomentó la inmigración para favorecer el desarrollo económico y por motivos políticos, la asimilación fue intensa y la población judía a menudo adoptó el nacionalismo magiar.

  

 La población judía en Hungría era fundamentalmente urbana. Ya en 1900 el 25 % de los judíos vivía en ciudades de más de 50 000 habitantes. En 1910, Budapest contaba con más de 200 000 habitantes judíos, que constituían más del 20 % de la población de la ciudad. Gran parte de la población con educación superior era judía.

La burguesía judía estaba estrechamente aliada con el régimen liberal-aristocrático que dirigía el país, tanto mediante el desarrollo de la industria, el comercio y las finanzas como en la agricultura, donde formaban el 73,2 % de los arrendatarios de grandes fincas (más de mil cuatrocientos acres) y el 62 de las intermedias (entre doscientos ochenta y mil cuatrocientos acres) en 1913. Muy numerosos entre los comerciantes, los empleados de la industria, las profesiones liberales o los bancos, controlaban la minería y la industria pesada. En 1910, uno de cada dos abogados o médicos era judío; los principales periódicos de Budapest tenían dueños judíos y el 70 % de los periodistas eran hebreos. Abundaban también entre los principales científicos, artistas o escritores. La relación de cooperación entre la aristocracia magiar y la clase alta judía, la mayoría de la comunidad era pobre, se reforzó a menudo con el ennoblecimiento de algunos de sus magnates y su progresiva asimilación de los modos de la nobleza. Los casamientos entre la antigua nobleza y la nueva nobleza judía fueron frecuentes.

La nobleza húngara, conservadora y paternalista hacia el campesinado la gran mayoría de la población y opuesta a la autonomía cultural y lingüística de las minorías, que constituían en realidad la mayoría de la población del reino, se mostró liberal hacia los judíos. Las capas altas de la comunidad judía en especial adoptaron el nacionalismo de las elites magiares. En muchas zonas, tuvieron un destacado papel en el proceso de marginalización de las minorías. El antisemitismo, rechazado por el Gobierno y los intelectuales antes de la Primera Guerra Mundial, tuvo escasa importancia

 

 Tras la guerra el asentamiento en las ciudades se acentuó. Más del 50 % de los 450 000 judíos húngaros vivían en Budapest y sus alrededores, el 16 % de la población de la urbe. El resto vivía sobre todo en ciudades de provincias y sólo un pequeño porcentaje habitaba en pueblos o granjas.

Los judíos mantuvieron, como habían tenido antes de la guerra, un papel destacadísimo en las profesiones liberales, el comercio y las finanzas. Debido a la asociación mental entre comunismo y judíos entre muchos miembros de la clase política húngara tras la breve República Soviética Húngara, comenzó tras la restauración de la monarquía un intento de reducir la influencia de los judíos en la economía y la sociedad, aprobándose una ley de numerus clausus en 1920 (Ley XXV de 1920). En ella se prohibía que más de un 6 % de los alumnos de los centros de educación superior fuesen hebreos. Desde el aplastamiento de la república soviética por las tropas rumanas en agosto de 1919 hasta 1921 se desarrolló además una campaña de terror contrarrevolucionario que afectó muy notablemente a los judíos, identificados por los extremistas de derecha con los revolucionarios del efímero régimen de Béla Kun. En la década de 1920, debido tanto a las conversiones, la reducción del índice de natalidad y la emigración, la comunidad se redujo en unas treinta mil personas.

A mediados de los años treinta, ya bajo el gobierno del antisemita Gömbös, los judíos eran el 54,5 % de todos los médicos, el 49,2 de los abogados, el 30,4 % de los ingenieros, el 31,7 % de los columnistas de los periódicos y el 28,9 % de los músicos. El 40 % de la población dedicada al comercio o a las finanzas era judío, mientras que únicamente el 8,3 % de los empleados en la industria lo eran. La mayoría de los bancos estaban en manos de judíos, que también formaban una parte importante de los empleados de banca y gran parte de la industria estaba controlada por los bancos.

Gracias a su relevancia económica, los financieros e industriales judíos suponían un pilar fundamental para el régimen aristocrático impuesto en Hungría en el periodo de entreguerras. Muchos aristócratas disfrutaban de sinecuras en empresas controladas por magnates judíos, como fuente de prestigio para las corporaciones y de dinero para los nobles que controlaban el gobierno.

  

Tras la guerra, los judíos seguían constituyendo el 42 % de los arrendatarios de grandes fincas (alquiladas a sus dueños nobles), el 38,4 % de las medianas y el 13 % de las pequeñas (de 140 a 280 acres), otro vínculo más entre la clase gobernante y la comunidad judía.

 Esta situación conllevó el odio de la derecha radical, que veía a los judíos como parte ajena al país que impedía prosperar a los magiares (que sólo incluía a la población cristiana que no tenía un origen reciente). El elevado porcentaje de conversos al cristianismo, de judíos no practicantes y de matrimonios mixtos entre cristianos y judíos no aplacaba la ira de los partidarios de la ultraderecha. Estos defendieron durante todo el periodo la necesidad de disminuir la importancia judía en la economía.

 

Muchos de los simpatizantes de los grupos de ultraderecha antisemita pertenecían a la burguesía que había tenido su sustento en el funcionariado y había quedado sin trabajo al reducirse el país por el Tratado de Trianon. Viendo su futuro en la industria, el comercio o las finanzas, consideraban a sus competidores judíos como un obstáculo para su medra. La reducción del país y la escasez de minorías tras Trianon hicieron que los judíos perdiesen para la oligarquía magiar su utilidad como refuerzo de la población húngara, convirtiéndose de aliados en rivales.

 

A pesar de la creciente hostilidad de la clase media magiar, la mayoría de la comunidad judía mantuvo su adhesión a la cultura húngara, siendo sus dos ramas principales muy hostiles al sionismo.

El empeoramiento de la situación de los judíos en Hungría aumentó a lo largo de la década de 1930. Esto fomentó tanto la emigración como las conversiones al cristianismo. En 1938 la proporción de ciudadanos judíos había descendido al 4,7 % (420 000 personas). Durante la década de 1930 y hasta la ocupación alemana de marzo de 1944 los gobiernos conservadores fueron aumentando el número y la dureza de las medidas contra los judíos, que sufrieron un progresivo declive de su situación económica y social y una creciente discriminación, quedando, en general, libres de la persecución física que acontecía en otros lugares de Europa. Estas medidas correspondían tanto al deseo del gobierno de menguar la presencia hebrea en la economía y la sociedad como a un intento de contentar a la oposición de ultraderecha y a los nacionalsocialistas.

 

A finales de los años treinta se concentran las medidas contra la población judía: la Ley XV de 1938 prohíbe que más del 20 % de los puestos en profesiones liberales sean ocupados por judíos, la Ley IV de 1939 reducía el porcentaje al 6 % y definía a un judío casi en términos "raciales"; la Ley XV de 1941 ampliaba quién podía ser considerado judío y equiparaba la legislación a las Leyes de Núremberg nazis.

 

A pesar del endurecimiento de las condiciones de vida, la mayoría de los judíos transilvanos, que se consideraban magiares, dieron la bienvenida a las tropas húngaras que entraron en la zona otorgada a Hungría en el Segundo arbitraje de Viena.

   

Tres excepciones se dieron fundamentalmente a esa regla de seguridad física de los judíos en Hungría antes de la ocupación alemana, todas tras la entrada de Hungría en la guerra: los batallones de trabajo formados por judíos que, en condiciones durísimas, fueron enviados al frente junto al  2.º ejército húngaro y las matanzas de Kamianets-Podilskyi y Novi Sad.

   

La situación social y económica de los hebreos, sin embargo, continuó empeorando: la Ley XIV de 1942 permitía la leva de ciudadanos judíos y su asignación a batallones de trabajo (que, en realidad, se llevaban formando desde 1940), la Ley XV expropiaba la tierra a los ciudadanos judíos.

 

Ese mismo año llegaron además refugiados judíos procedentes de la vecina Eslovaquia en abril, deportados por las autoridades de ese país. En septiembre, el país recuperó la Transilvania septentrional por el segundo arbitraje de Viena. En la región habitaban unos cientos cincuenta mil judíos, de los que solo unos quince mil sobrevivieron a las deportaciones de 1944.

La entrada de Hungría en la guerra, sin embargo, llevó a un inmediato empeoramiento de la comunidad judía, marcada por la deportación de los "judíos extranjeros" en agosto de 1941 y las matanzas de enero de 1942 de serbios y judíos en Bačka.

Al acercarse el frente a la frontera húngara a comienzos de 1944 y ante la desconfianza de Hitler por dirigentes húngaros, los alemanes pusieron en marcha el plan de ocupación del país que se había preparado desde el otoño anterior tras el cambio de bando de Italia.

 En marzo los alemanes ocuparon Hungría sin encontrar oposición. A partir del 19 de marzo de 1944Adolf Eichmann, como jefe de la Unidad de Acción Especial asignada a Hungría, comienza las deportaciones que, hasta el 24 de diciembre de 1944, trasladan a quinientos cincuenta mil judíos a los campos de exterminio. Desde abril se obliga a los judíos a llevar un distintivo (una estrella de David amarilla) y se los traslada a guetos, separados del resto de la población. Ese mismo mes comienzan las deportaciones, a la vez que a los dirigentes de la comunidad se les miente sobre el destino de los

transportados. Hacia mediados de junio cuatro trenes diarios partían hacia los campos de exterminio.

 

 Las deportaciones se llevan a cabo con el apoyo del nuevo gobierno húngaro de Döme Sztójay y la participación entusiasta de la administración magiar. Eichmann contaba únicamente con doscientos hombres y su papel fue el de planificar y asesorar a las autoridades sobre las medidas contra los judíos. Hasta la detención temporal de las deportaciones en el verano, 434 351 judíos fueron enviados al exterminio. A finales de junio y comienzos de julio las deportaciones cesaron por orden del regente Horthy. Entre ciento cincuenta y ciento sesenta mil judíos seguían con vida en la capital y otros tantos se encontraban sirviendo en los batallones de trabajo.

Los alemanes, sin embargo, estaban en aquellos momentos más interesados en lograr mano de obra para mantener el frente ante el avance soviético que en la aniquilación definitiva de los judíos húngaros. Al realizarse la invasión no existía un plan claro y los alemanes deseaban sobre todo lograr cien mil trabajadores para las fábricas de aviones más que en el exterminio y, si el Gobierno húngaro hubiese entregado a los trabajadores negándose a deportar al resto de la población, los alemanes hubiesen aceptado, al menos temporalmente.

 

El 26 de junio de 1944, el regente comunica al primer ministro Döme Sztójay su deseo de destituir a los dos secretarios de estado directamente responsables de las deportaciones en cooperación con los alemanes y de proteger a ciertas categorías de personas. Para entonces la presión sobre Horthy de los diplomáticos extranjeros y de la iglesia católica es enorme.

Tras la toma del poder del Partido de la Cruz Flechada en octubre, se retomaron de inmediato las expulsiones a los campos de exterminio. Se estableció un gueto en Budapest en diciembre de 1944. A finales de año, tuvieron lugar las matanzas en las orillas del Danubio, poco antes del final del régimen de Szálasi el 18 de enero de 1945.

 

 

Comunidad judía en Hungría en la actualidad

 

El trauma del Holocausto, en el que alrededor de 560,000 de los 800,000 judíos húngaros fueron exterminados por los nazis, y el posterior gobierno comunista desde poco después de la Segunda Guerra Mundial hasta 1989, había enviado a una de las comunidades judías más robustas de Europa a la hibernación. Como resultado, gran parte del liderazgo judío actual de Hungría creció ya sea completamente ajeno su judaísmo, o se desanimaron de hablar de ello hasta más adelante en la vida.

 “Lo importante es darse cuenta de que hay muchas personas hoy que descubren que son judíos, pero que no desarrollan ninguna conexión o sentimiento de judaísmo”.

No les importa que sus hijos no sepan mucho sobre la tradición judía, pero quieren que se casen dentro de la comunidad, porque sienten que eso asegurará un sistema de valores mutuos.

 Una tormenta perfecta de traumas pasados y la actual política del censo ha hecho que incluso el número de estadios de los judíos húngaros sea una verdadera pesadilla para un demógrafo. El Holocausto logró destruir casi por completo a la población ultraortodoxa, en gran parte jasídica, de Hungría, que vivía en ciudades más pequeñas de todo el país y luego en la Transilvania húngara.

 

A los judíos seculares de Budapest les fue un poco mejor, con una tasa de supervivencia de alrededor del 50 por ciento. Pero en los años que siguieron al Holocausto, la mayoría de los judíos húngaros de fuerte identificación huyeron a Israel o Estados Unidos. El surgimiento del comunismo después del Holocausto logró llevar a la clandestinidad lo que quedaba de la identidad judía húngara.

 

El Dr. Andras Kovacs, profesor de sociología en la Universidad Central Europea en Budapest y autor de una encuesta seminal sobre la población judía de la posguerra en Hungría, sostiene que es difícil decir cuántos judíos aún viven en Hungría, y que las estimaciones varían aún más según la definición de “judío”.

En la primera investigación de este tipo desde el Holocausto, se realizaron casi 2.000 entrevistas con personas de diversos subgrupos judíos, desde religiosos hasta completamente no afiliados.

Si calculamos el número de judíos según la definición establecida en la Ley de Retorno, es decir, teniendo al menos un abuelo judío, menos cualquier miembro de la familia no judío, entonces debe haber entre 150,000 y 200,000 judíos en Hungría hoy,

 

Se dice que los cálculos se basan en los últimos números de posguerra, que datan de la década de 1950, y toman en cuenta factores como el matrimonio mixto, la migración y el crecimiento de la población. Aun así, advierte que los números son solo una estimación y que es imposible medir con algún grado de exactitud real cuántos judíos viven hoy en Hungría.

 Presionado para calcular cuántos judíos halacos hay en Hungría, es decir, de acuerdo con la ley judía, que sigue a la descendencia matrilineal, Kovacs supuso que podría haber entre 50,000 y 100,000 judíos halájicos.

 

Hungría alberga una de las poblaciones judías más grandes de Europa Central, con una comunidad estimada entre 80,000 y 90,000 personas, concentradas casi totalmente en Budapest.

Cómo viven Asimilación y Práctica. A diferencia de otros países, en Hungría hay una mezcla muy viva. Aunque la mayoría de los judíos están asimilados integrados a la cultura húngara cotidiana, existe un renacimiento cultural impresionante. Budapest tiene barrios judíos llenos de vida, con sinagogas activas como la Gran Sinagoga de la calle Dohány, escuelas judías y hasta festivales de cultura y cine judío. Hay grupos que van desde los más religiosos (ortodoxos y Jabad) hasta los más seculares.

El Gobierno y su relación con Israel

Actualmente, el gobierno húngaro es considerado el mejor aliado de Israel en la Unión Europea. Hungría defiende constantemente a Israel en foros internacionales y mantiene una política de "tolerancia cero" contra el antisemitismo físico. De hecho, muchos judíos dicen sentirse más seguros en Budapest que en otras capitales europeas porque el gobierno ha prohibido manifestaciones hostiles.

Con la reciente victoria electoral de Péter Magyar en abril de 2026, Hungría inicia una transición desde el nacionalismo de Orbán hacia una postura más alineada con líderes europeos como Macron o Sánchez. Aunque esto implica un alejamiento de la retórica ultraconservadora que unía a Orbán con Netanyahu, no significa necesariamente una ruptura con Israel, sino un cambio de enfoque. Mientras Orbán ofrecía un apoyo político incondicional y personalista, el nuevo gobierno de Magyar busca recuperar la confianza de la Unión Europea, lo que podría derivar en una relación con Israel más institucional y equilibrada, similar a la de otras democracias europeas, priorizando el respeto al derecho internacional sin descuidar la seguridad y los lazos históricos con la comunidad judía local.

Comidas típicas

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 Gulash  

HUNGRIA

País de origen de mis bisabuelos y abuelos maternos

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Meglevesh

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 Rakott Krumpli 

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Letscho

Himno de Venezuela

¡Gloria al bravo pueblo!

que el yugo lanzó

la Ley respetando

la virtud y honor (bis).

I

¡Abajo cadenas! (bis)

gritaba el señor (bis)

y el pobre en su choza

Libertad pidió:

A este santo nombre

tembló de pavor

el vil egoísmo

que otra vez triunfó.

(Coro)

II

¡Gritemos con brío! (bis)

¡Muera la opresión! (bis)

Compatriotas fieles,

la fuerza es la unión;

y desde el Empíreo

el Supremo Autor,

un sublime aliento

al pueblo infundió.

(Coro)



Oficialmente República Bolivariana de Venezuela 

 

Ubicación geográfica

País situado al norte de América del Sur, está organizada en 23 estados y un Distrito Capital, limita al norte con el mar Caribe, al este con Guayana y parte del Océano Atlántico, al sureste con Brasil y al suroeste con Colombia.

 

Escudo

Constituida por tres franjas horizontales de igual tamaño de colores amarilloazul y rojo, con un arco de ocho estrellas dentro de la franja azul. Además, en la versión estatal, el Escudo de Armas se ubica a la izquierda de esta dentro de la franja amarilla.

 

Himno

“Gloria al Bravo Pueblo”

Es una composición musical patriótica venezolana de 1810, compuesta originalmente por Vicente Salías y Juan José Landaeta y fue establecido como Himno Nacional de Venezuela el 25 de mayo de 1881 por el presidente Antonio Guzmán Blanco.

 

Capital

Caracas

 

Idioma

Castellano

 

Moneda

Bolívar Soberano (Bs.)

 

Forma de gobierno actual

Sistema de gobierno presidencial

 

Economía

En Venezuela existe lo que podría llamarse como un doble sistema económico, ya que se manifiesta tanto el capitalismo como el socialismo. Siendo este primero un sistema económico en el que las empresas privadas llevan a cabo la producción y el intercambio de bienes y servicios; mientras que, el socialismo puede conceptualizarse como aquel sistema económico basado en la igualdad social, la justicia y la equidad sin clases opuestas.

 

 Por otra parte, es importante resaltar que en este país se aplican políticas de control cambiario, el cual es ejercido actualmente por CADIVI (Comisión de Administración de Divisas). Esta medida ha sufridos innumerables variaciones a lo largo del tiempo, recordemos que este fue creado en el año 2003 por el exmandatario Hugo Chávez con la finalidad de regular aún más el mercado cambiario, acciones estas impulsadas por la desestabilización que sufrió el país a causa del paro petrolero en 2002. Es aquí donde entramos a uno de los aspectos más resaltantes de nuestra economía, que no es más que las devaluaciones que ha sufrido nuestra moneda nacional.

 

   En Venezuela, se observa una economía de libre mercado orientada a las exportaciones, donde la principal actividad económica es la explotación y refinación de petróleo para la exportación y consumo interno. Aquí podemos palpar que se consagran tanto el sistema capitalista como el socialista, ya que no se prohíbe la actividad lucrativa, pero a la vez se imponen los principios de interés social. El exmandatario Hugo Chávez quería implementar el socialismo como único sistema económico en el país, una meta que hoy se encuentra en proceso ya que no se ha logrado sacar de la escena económica al capitalismo. Sin embargo, una de las grandes ventajas que tiene Venezuela en el desarrollo de su economía es el grado de intervención que ejerce el estado sobre ésta, ya que como hemos mencionado antes los países que han alcanzado un grado más alto y armónico de desarrollo lo han conseguido gracias a un sistema económico que mezcla el libre mercado con la intervención del estado. Y como se puede percibir en nuestro país tenemos tanto la intervención del estado como la economía de libre mercado.

 

Uno de los temas que preocupan a los venezolanos es la hiperinflación, dado que está relacionado en directa proporción con el salario de la población, el cual requerirá mantenerse a la par del crecimiento de la inflación.

 Esta tendencia firmemente decreciente, cuyo origen se asocia a la caída en la producción petrolera, dada la asfixia financiera de la estatal PDVSA lo que ha impedido la puesta en marcha de una adecuada política de inversiones, se ha visto acentuada por el entorno hiperinflacionario (200% mensual) en el que se enmarca la actividad del país. Así en medio de la crisis venezolana, catalogada como una de las más severas a nivel mundial, continuará el repliegue del consumo privado, el desabastecimiento generalizado de bienes de primera necesidad, el repunte en los niveles de pobreza y desnutrición, así como la emigración masiva de la población venezolana.

 

2026. 

1.Hiperinflación: Venezuela continúa experimentando una de las tasas de inflación más altas del mundo, lo que ha llevado a una rápida devaluación de su moneda y al aumento de los precios de bienes y servicios. 

 

2.Escasez de productos básicos: La falta de alimentos, medicinas y otros productos esenciales sigue siendo un problema grave, afectando la calidad de vida de la población.

 

3.Crisis de divisas La economía venezolana sufre de una escasez de dólares y otras divisas, dificultando las importaciones y la recuperación económica.  

 

4. Devaluación de la moneda: El bolívar ha perdido gran parte de su valor, y en muchos casos, se utilizan monedas extranjeras como el dólar para transacciones cotidianas. 

 

5. Desempleo y migración: La crisis económica ha generado altas tasas de desempleo y ha motivado la migración masiva de venezolanos hacia otros países en busca de mejores condiciones de vida.  

 

6. Impacto en la producción petrolera: Aunque Venezuela posee una de las mayores reservas de petróleo del mundo, la producción ha caído significativamente debido a la falta de inversión, sanciones internacionales y problemas internos. 

 

7.Reformas económicas: El gobierno ha implementado algunas medidas, como la dolarización parcial y controles de precios, pero no han logrado estabilizar la economía de manera duradera.

 

 8. Situación social: La crisis económica ha contribuido a un aumento en la pobreza, la inseguridad alimentaria y el deterioro de los servicios públicos. 

 

 

Comunidad judía en Venezuela

 

La comunidad judía de Venezuela data de al menos el siglo XVII, aunque se cree que algunos judíos sefaradíes pueden haber llegado a Venezuela después de la Inquisición, a principios del siglo XVI.

Venezuela tiene el cementerio judío más antiguo de Sudamérica, ubicado en la ciudad de Coro. Algunos judíos pelearon en el ejército de Simón Bolívar en sus esfuerzos por lograr la independencia de España.

 

Entre los años 1640-1651 sale de Brasil un grupo de marranos (judíos conversos que pertenecían secretamente fieles al judaísmo) de los cuales algunos se dirigen a la región del Mar Caribe y otros llegan a Nueva Ámsterdam. Los primeros llegan a Barbados, Martinica y las Islas de Aruba, Bonaire y Curazao. Aquellos establecidos en Curazao, se trasladaron a Coro, capital de Venezuela a mediados del siglo XVIII. Esto da origen a la primera comunidad judía en Venezuela.

 

 En las dos últimas décadas del siglo XIX, comenzó a llegar al país una inmigración judía proveniente del norte de Marruecos, especialmente de Tetuán. Se encuentran con una comunidad judía, la de origen curazoleño holandés, en vías de extinción por el proceso asimilatorio, pero el choque cultural impide los nexos entre ellos. Los recién llegados se establecen mayoritariamente en Caracas, también en la Guaira, Puerto Cabello, Maracaibo, Barquisimeto, Barcelona, Los Teques, La Victoria y Maracay.

 A mediados de los años veinte y a mediados de los treinta, la crisis económica que se vive en el mundo adquiere dimensiones de miseria en el Medio Oriente. Comienzan a llegar judíos provenientes de Palestina, Libia, Siria, Líbano y también de Turquía, Grecia y Bulgaria. Se les engloba bajo el nombre de “turcos” ya que provenían de los antiguos dominios del Imperio Otomano. Se produce de nuevo un desencuentro cultural con la comunidad ya establecida, en su mayoría próspera, de judíos de origen marroquí. Estos últimos van a ser los mayoristas que provean de mercancías a los “turcos” para que realicen su trabajo de coteros, es decir, vendedores por cuotas, de puerta en puerta y de pueblo en pueblo. Los unía la religión, pero los separaba su idioma y costumbres.

 

Los judíos ashkenazíes llegaron en el siglo XX escapando de los pogromos en Rusia del este, y en 1939 hubo 250 judíos que lograron escapar de los nazis rumbo a Venezuela.  

En 1946 la comunidad ashkenazi funda el Colegio Moral y Luces Herzl Bialik. En sus comienzos el alumnado fue mayoritariamente perteneciente a ese sector. Pero al pasar algunos años, los sefarditas comparten la tarea educativa y se transforma en el colegio de toda la comunidad y en el factor determinante de la unidad entre los judíos venezolanos, sin distingo de origen.

 

La inmigración judía trajo un amplio desarrollo en diferentes industrias; los judíos que vinieron de los Estados Unidos durante y después de la guerra de independencia, se dedicaron a los negocios en gran escala. Algunos de ellos fueron agentes de grandes compañías tabacaleras. Los sefardíes se dedicaron más bien al comercio pequeño, principalmente de telas, aunque sería equivocado pensar que no han participado en otras actividades; la segunda generación se dedicó a profesiones más diversas. Los judíos de Europa Oriental no encontraron otro medio de ganarse la vida que, en el campo, en el corte de la caña de azúcar en época de zafra, en la pavimentación de las calles de la Habana, en la construcción de casas o como cargadores en el puerto. En los años de inmigración más nutrida, de 1922 a 1927, hubo además poco trabajo y muchos trabajadores, de modo que la situación para mucha era angustiosa.

 

 

Situación de la comunidad judía en Venezuela los últimos años

 

La coexistencia de la comunidad en el país se ha visto trastocada desde hace algunos años, en lo que muchos han indicado como una inclinación antisemita del gobierno, demostrada por el apoyo a organizaciones radicales como Hamas y Hezbolá, la expulsión del embajador de Israel, y numerosos mensajes de este tipo en los medios oficialistas.

 

 La situación ha tenido un hito muy importante y lamentable cuando un grupo de violentos entró y profanó una de las sinagogas más importantes del País.

 Se nota en las escuelas y en sus clubes. Hasta hace pocos años el colegio Moral y Luces Herzl-Bialik, ubicado en Los Chorros, contaba con aproximadamente 1.000 niños.  Preocupan las aulas vacías y el destino de una infraestructura escolar diseñada para atender a 2.000 alumnos.

 Se estima que éramos unos 30.000 judíos y hoy en día solo somos alrededor de 2.800 - 3.000. Antes, generaciones de una misma familia se sentaban juntas en la mesa de Shabat; pero las dificultades para conseguir empleo, la inseguridad y la escasez de alimentos y medicinas hacen que eso ya no sea posible. Los judíos sienten la patria como suya, aunque la revolución quebró la paz que los acompañó desde esos primeros y escasos asentamientos en Venezuela en tiempos de la Colonia hasta las grandes afluencias migratorias luego de la Segunda Guerra Mundial.

 

La comunidad judía vive una nueva diáspora, ahora desde Venezuela. Hasta se podría decir que nuestra comunidad casi se ha diezmado en los últimos 10 años. Se nota en sus aulas y su club. Dicen que se van como cualquiera que busca mejores condiciones de vida en otras tierras, pero con el factor adicional del antisemitismo por parte de las altas esferas gubernamentales.

Contamos con diferentes instituciones que se mantienen activas para el funcionamiento de nuestra comunidad.

 

 La Unión Israelita de Caracas (UIC) que data del año 1950 y reúne a la comunidad askenazi proveniente de Europa Oriental y Central, funciona en la sede de San Bernardino donde se encuentran sus oficinas y sirve de albergue a una decena de organizaciones judías. Tiene también la nueva sinagoga de la Unión Israelita sede Altamira en el edificio de la B’nai Brit, quien cuenta con minian todas las mañanas y tardes.

 

Federación Sionista de Venezuela que mantiene estrechos lazos con Israel.

 

La Asociación Israelita de Venezuela (AIV) es el ente que agrupa a los miembros de la comunidad judía sefardita de Venezuela. Fue fundada el 29 de junio de 1930. La Asociación Israelita de Venezuela, es la organización judía más antigua de Venezuela. Es una asociación de judíos sefarditas. Mantiene la Gran Sinagoga Maripérez (actualmente cerrada) en donde funciona el museo sefardí y la Sinagoga Tiferet del Este, en donde funcionan sus oficinas hoy en día. Tienen bajo su paraguas a varias sinagogas pequeñas en San Bernardino y Las Palmas, como Bet-El, Keter Tora, Bet Abraham, Bet Shmuel Maguen David y el colegio Sinai y Maor Tora.

 

También son afiliados a la CAIV, los movimientos juveniles y las comunidades del interior del país.

 

 La UIC y la AIV son las instituciones madres de la comunidad judía en nuestro país y son propietarias del Colegio “Moral y Luces Herzl Bialik”, de la Unidad Educativa Moral y Luces y del Centro Social Cultural y Deportivo Hebraica (centro de reuniones deportivos, presentaciones de danzas israelíes y de esparcimientos para la comunidad en general) y del Beit Avot, (ancianato comunitario).

 

Estadística 2026: 

La comunidad judía en Venezuela ha experimentado cambios significativos en estos últimos años. Anteriormente, Venezuela albergaba una comunidad judía próspera y vibrante, con una historia que se remota a más de un siglo. Sin embargo, en las últimas décadas, muchos judíos han emigrado debido a diferentes factores, como la inestabilidad política, la crisis económica y preocupaciones por la seguridad.

 

Estos factores han llevado a una disminución en el tamaño de la comunidad judía en Venezuela. Muchas sinagogas y escuelas han cerrado y aquellos que han decidido quedarse a menudo enfrentan desafíos en términos de acceso a servicios religiosos y comunitarios.

 

A pesar de estos desafíos, algunos judíos venezolanos continúan manteniendo su identidad y practicando su fe en el país. La comunidad judía restante se ha unido para apoyarse mutuamente y preservar su herencia cultural y religiosa.

 

La comunidad judía, que en su apogeo llegó a tener cerca de 30,000 miembros, vive hoy una realidad muy distinta:

Actualmente, se estima que quedan entre 2.800 - 3.000 judíos en el país. La gran mayoría reside en Caracas y mantiene una vida institucional activa pero discreta.

En resumen, la comunidad judía en Venezuela ha experimentado una disminución en los últimos años debido a la situación política y económica del país. Sin embargo, aquellos que pertenecen han demostrado resiliencia y continúan manteniendo su identidad y tradiciones judías.

 

El Gobierno y su relación con Israel

A pesar de la retórica política anti-israelí de años anteriores, la vida diaria de la comunidad se reporta como relativamente tranquila. Existe un contacto constante entre los representantes comunitarios como la Asociación Israelita de Venezuela y las autoridades para garantizar la seguridad de las sinagogas, colegios y centros sociales.

En abril de 2026, representantes de la comunidad han participado en mesas de trabajo con el Foro Interreligioso de Venezuela y el gobierno para colaborar en programas de ayuda social, buscando fortalecer la convivencia y la paz social.

Existe una mezcla de esperanza por una posible normalización de relaciones lo que facilita trámites consulares y viajes y cautela ante la inestabilidad política y económica que afecta a todos los venezolanos por igual.

Comidas típicas

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Quesillo

VENEZUELA

País de origen de mis padres

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 Asado Negro

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Pabellón Criollo

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 Cachapa

Himno de Perú

Coro

Somos libres, seámoslo siempre
y antes niegue sus luces el Sol,
que faltemos al voto solemne
que la Patria al Eterno elevó.

Largo tiempo el peruano oprimido
la ominosa cadena arrastró;
condenado a una cruel servidumbre
largo tiempo en silencio gimió.
Más apenas el grito sagrado
¡Libertad! En sus costas se oyó,
la indolencia de esclavo sacude,
la humillada cerviz levantó.

Ya el estruendo de broncas cadenas
que escuchamos tres siglos de horror,
de los libres al grito sagrado
que oyó atónito el mundo, cesó.
Por doquier San Martín inflamado,
Libertad, libertad, pronunció,
y meciendo su base los Andes
lo anunciaron, también, a una voz.


 

Ubicación geográfica

 Perú está ubicado en la costa oeste de América del Sur. Limita al norte con Ecuador y Colombia, al este con Brasil, al sureste con Bolivia, al sur con Chile y al suroeste con el Océano Pacífico. Tiene una gran diversidad geográfica que incluye la costa, la sierra andina y la selva amazónica.

 

Capital

 Lima 

 

Demografía

 Perú tiene una población de aproximadamente 33 millones de habitantes (estimación 2024). La población es diversa, con una mezcla de indígenas, mestizos, afroperuanos, y comunidades inmigrantes de distintas partes del mundo, especialmente de Europa, Asia y Oriente Medio.

 

 Idioma

 El idioma oficial es el castellano (español). También se hablan quechua, aimara y varias lenguas indígenas. 

 

Moneda Sol peruano (PEN) 

 

Forma de gobierno actual

 Sistema de gobierno presidencialista 

 

Etapas de la historia peruana que han afectado a las últimas generaciones de judíos

 

 Perú tiene una historia marcada por diferentes periodos que influyeron en su sociedad, entre ellas: Conquista y colonia española: La llegada de los españoles en el siglo XVI y la colonización impactaron en toda la población, incluyendo a las comunidades judías que llegaron posteriormente como inmigrantes. Independencia (1821): La lucha por la libertad del dominio español, liderada por José de la Riva Agüero y otros, sentó las bases de la Perú moderna.  Siglo XIX y XX: La inmigración europea, especialmente de italianos, españoles, judíos sefardíes y asquenazíes, enriqueció el tejido cultural del país. La llegada de judíos de Europa en el siglo XX, principalmente antes y después de la Segunda Guerra Mundial, influyó en la comunidad judía peruana.  Época socialista y políticas en los años 70 y 80: Perú experimentó cambios políticos con gobiernos militares y civiles, y en los años 80 y 90, la violencia del terrorismo afectó a toda la población, incluyendo a la comunidad judía. 

 

Época socialista Perú no ha tenido un régimen socialista en su historia moderna, aunque en los años 70 y 80 algunos gobiernos militares y movimientos políticos intentaron implementar políticas de fuerte intervención estatal. En los últimos años, el país ha mantenido una economía de mercado con políticas sociales que buscan reducir desigualdades. 

 

Economía Perú ha experimentado un crecimiento económico sostenido en las últimas décadas, impulsado por la minería, la agricultura, la pesca y el turismo. La economía peruana es de mercado, con apertura a la inversión extranjera y exportaciones. Sin embargo, persisten desafíos como la desigualdad social y la pobreza en zonas rurales. 

 

La comunidad judía de Perú en la actualidad

 

 La comunidad judía en Perú es pequeña pero activa, con aproximadamente 2.000 a 2.300 miembros. La mayor parte de la comunidad se concentra en Lima, con comunidades más pequeñas en otras ciudades. La comunidad mantiene sus tradiciones, instituciones y eventos culturales, y participa activamente en la vida social y económica del país. En los últimos años, la comunidad judía peruana ha enfrentado desafíos similares a los de otras comunidades judías en América Latina, incluyendo la emigración debido a preocupaciones económicas y de seguridad, pero continúa preservando su herencia y cultura. 

 

La comunidad ha experimentado una reducción demográfica en las últimas décadas debido a la emigración, aunque mantiene una infraestructura sólida.

 Se estima que la población judía oscila entre los 2.000 a 2.300 miembros, concentrados casi en su totalidad en Lima.

El Colegio León Pinelo sigue siendo el eje central de la vida comunitaria, donde se educan la mayoría de los jóvenes de las distintas vertientes.

 La comunidad está organizada en tres kehilot (congregaciones): la Unión Israelita del Perú (asquenazí), la Sociedad de Beneficencia Sefaradí y la Sociedad de Beneficencia Israelita de 1870 (reformista).

El Museo Judío del Perú y diversos movimientos juveniles como Hanoar Hatzioní mantienen viva la identidad y el vínculo con Israel.

 

El gobierno y su relación actual Perú e Israel

A nivel diplomático, la relación es históricamente cordial y de cooperación técnica, aunque influenciada por la coyuntura regional.

Existe un intercambio fluido en temas de agricultura, seguridad y tecnología. La Embajada de Israel en Lima es muy activa en promover estos lazos.

Debido a la inestabilidad en Medio Oriente en 2026, la Cancillería peruana ha estado muy enfocada en la protección de los cerca de 5,500 peruanos residentes en Israel. Recientemente, se han activado protocolos de evacuación y monitoreo constante para asegurar su bienestar.

Debido a la situación de seguridad, se ha discutido la logística del voto para los peruanos en Israel para estas elecciones de abril de 2026, con algunos centros de votación operando bajo medidas especiales.

Perú se encuentra en plena jornada electoral, el proceso principal ocurre este 12 de abril de 2026. La comunidad judía, al igual que el resto del país, observa con cautela:

Hay una cantidad inusual de candidatos (como Carlos Álvarez, Keiko Fujimori y otros del espectro de centro derecha e izquierda), lo que genera incertidumbre sobre la estabilidad futura.

Históricamente, los candidatos de centro y derecha en Perú suelen mantener una postura de apoyo o neutralidad constructiva hacia Israel. Por el contrario, sectores de la izquierda radical han mostrado posturas más críticas, alineadas con otros gobiernos de la región.

La mayor preocupación de la comunidad local no difiere de la del peruano promedio: la seguridad ciudadana y la reactivación económica. Sin embargo, siempre hay una vigilancia especial sobre cualquier discurso que pueda derivar en antisemitismo o en un cambio drástico en la política exterior que afecte los vínculos con Israel.

Comidas típicas

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  Ceviche 

PERÚ

País de origen de mi abuela materna y de mi Papá

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Lomo Saltado

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  Papas a la Huancaína

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Suspiro Limeño

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