KUPI
Mi abuela materna
Katalin Fogarasi de Szemere

Nació en una pequeña ciudad de Hungría llamada Miskolc, el 08 de Julio de 1946. Hija de Julianna Lechmanovits Z’L y Arthur Fogarasi Z’L (originalmente Arthur Fränkel el cual decide cambiarse por Fogarasi para esconder su judeidad).
A las 3 semanas de nacida los húngaros mataron al papá en el pogromo de Miskolc, dejando a mi abuela huérfana de padre y a su mamá viuda. Él trabajó con la policía secreta y nadie está muy claro del porque sucedió así. Muchos judíos de la época trabajaban en la policía buscando Nazis y enemigos del régimen, sin embargo, no hay pruebas de nada y finalmente el gobierno lo enterró como un personero y no en el cementerio judío, para evitar dar alguna explicación.
En 1946 en Hungría, el antisemitismo seguía siendo una realidad residual del pasado y es un ejemplo de cómo después de la guerra y el Holocausto, el antisemitismo y la violencia contra los judíos no desapareció tan rápido.
Tres años más tarde su mamá se casó con Lajos Vegvari (originalmente Vainstein), un militar de carrera, con quien en 1950 tiene su segundo hijo Zoltan Vegvari (cambiado a Zoltan Sonnenschein hace 15 años en Gotemburgo, Suecia).
La primaria la estudió en Miskolc y a los 9 años se mudaron a otra ciudad llamada Debrecen, donde terminó sus estudios de bachillerato. Los colegios eran públicos y debía estudiar el idioma ruso y el único idioma de uso general era el húngaro.
Desde el fin de la Segunda Guerra en el año 1945 con la derrota del nazismo, entró el comunismo Soviético hasta el año 1956 que la Revolución Húngara lo sustituyó por el comunismo húngaro el cual duró hasta el año 1989, cuando Hungría finalmente se abrió al mundo. Por lo tanto, mi abuela vivió desde su nacimiento hasta su partida de Hungría en el año 1965, bajo regímenes autoritarios comunistas, en donde no había costumbres religiosas algunas ni tradiciones judías posibles, aunado a que su mamá pasó la guerra en el campo de concentración de Auschwitz con su hermana Magda (quien se erradicó después de la guerra en 1956 en Caracas, Venezuela) y su hermano Istvan (quien no sobrevivió al campo), perdiendo ella la fe y dejando las costumbres casi en el olvido.
Poco tiempo después a los 18 años, con su pasaporte y tan solo 5 dólares y aparentemente motivado a sus malas relaciones con su padrastro, mi abuela se montó en un tren en dirección a Viena, donde llegó desubicada y sin manejar el idioma. La casualidad fue encontrar en la estación del tren en Viena a una persona que hablaba húngaro y que después de conversar y saber que iban a Venecia para tomar el barco llamado Teodoro Herzl rumbo a Israel, ¿le preguntó a qué familia iba a ver?, Ella le preguntó a mi abuela a quién iban a ver, y mi abuela le contestó que iban a visitar a la familia Shmuel Feldman. Ella respondió que no podía ser, que su esposo era primo de él. En ese momento, mi abuela dice que la ayudó y estuvo pendiente de ella hasta que llegaron a Israel. Llegaron juntas, y mi abuela siempre estuvo en contacto con ella.
Llegó a casa de sus tíos paternos, Martha y Shmuel Feldman en Holon Mikve Israel, un moshav datí, ubicada en el centro del país, cerca de Tel Aviv. Era una familia muy religiosa en donde se quedó un par de meses antes de ir al Kibutz Gueva para hacer ulpán donde estuvo 6 meses para aprender el idioma hebreo que no manejaba.
Estudió y sacó el técnico en química y trabajó en el laboratorio de la Universidad de Bar-Ilán, hasta su salida de Israel en diciembre de 1967, motivado al miedo familiar post Guerra de los Seis Días, rumbo a Venezuela donde ya vivía su tía Magda Révesz.
Es importante destacar que, después de la Guerra de los Seis Días en 1967, Hungría rompió relaciones diplomáticas con Israel y no renovó el permiso de estadía de Katy fuera del país. Aunque a mi abuela le otorgaron una visa para salir de Israel, ella fue condenada por las autoridades. Como consecuencia de no regresar a Hungría, su castigo fue no poder volver a su país, por esta causa mi abuela no logro ver a su mama por casi 7 años. La mamá de Katy tampoco pudo salir del país hasta 1972. En este año finalmente se reencontraron en Venezuela, para ese entonces ya mi abuela estaba casada y había tenido a su primera hija, Además, 15 años después, en 1980, pudo finalmente ver a su hermano Zoltán, quien ya era todo un hombre, casado con Judith y embarazada de mi prima Cynthia.
Katy estuvo viviendo con sus tíos Magda y Istvan Révesz, en su quinta Rema de la urbanización La Floresta en Caracas.
En febrero del año 1968 una pareja de amigos (José y Agnes Braun) le presentaron a un joven húngaro (Peter Szemere, mi abuelo) que acababa de perder a su familia (esposa y 2 hijas) en el terremoto de Caracas el año anterior, con quien comenzó a salir.
En mayo de ese año se casan por civil para ella poder legalizar su estatus en Venezuela y finalmente el 3 de octubre hacen la boda religiosa oficiada por el Rabino Pinchas Brener en la sinagoga Unión Israelita de Caracas.
Katy le devolvió la vida a mi abuelo Peter al ayudarlo en la fábrica y darle 3 hijas, Nathalie y las morochas Jennifer y Jannette (mi mamá).
Mi abuela perdió a su mamá en enero del año 2000 en Gotemburgo-Suecia de un infarto fulminante, quien vivía para la fecha con su otro hijo Zoltan.
La familia creció y hoy llevan juntos 57 años de matrimonio, un verdadero ejemplo de constancia, tolerancia, amor y respeto. Su historia y su unión nos enseñan que, a pesar de las dificultades, el amor y la dedicación pueden superar cualquier obstáculo. Como nietos, nos sentimos orgullosos de tenerlos como ejemplo a seguir, y aprendemos de su perseverancia cada día. Ellos nos transmiten valores que llevaremos en nuestro corazón para siempre. Tiene ocho nietos Andrés, David, Sofía, Dana, Andrea, Yael, Daniela y Taly.
Mi abuela lleva dos años enferma y se le reactivó un problema en la sangre, lo que ha dificultado que pueda mantener su atención en nosotras. Espero que se recupere pronto y que pueda prepararnos sus deliciosas palachincas con chocolate y todas esas cosas ricas que solía cocinar. Me encanta poder compartir momentos con ella; ha podido asistir BH a casi todos los actos del colegio, y no solo eso, también a mis cumpleaños, eventos y fiestas, siempre presente para estar y compartir conmigo.
Tengo la bendición de poder escuchar a mi abuela Katy, con sus 79 años, contarme toda su historia y sus raíces. Sus palabras llevan la sabiduría de toda una vida, y en ellas puedo sentir el amor, la fuerza y la tradición que ha transmitido a nuestra familia. Es un regalo poder aprender de ella y seguir llevando en nuestro corazón su legado.
Me encantó sentarme con mi abuela rodeada de cajas y álbumes de fotos, por cierto, acabamos de encontrar un sobre con unas cartas de mi bisabuela y la tía de mi abuela del año 1963 que estaban de ultimas en una caja y un álbum de puras fotos nuevas de la familia anterior de mi abuelo Peter, para este tipo de trabajo cualquier detalle cuenta y más de ser el último por ahora de la familia por realizar, Ver las fotos y las cartas me hizo reflexionar. Buscar nuestras raíces a través de la historia. Es la única manera de contarla y dejarla a futuras generaciones.
Fotos y documentos de mi abuela Katy y su familia.

Pasaporte Hungaro
Pasaporte húngaro y visa a Israel con el que mi abuela Katy emigra a Israel,
por tren con tan solo $5.

Visa israel. 5$ dólares.

Mi abuela materna Katy en su infancia

Partida de nacimiento húngara original de mi abuela Katy.
Mi abuela Katy con tan solo 18 años de edad emigra a Israel.




Cómo llego mi abuela Katy a Israel donde su tía Martha


En la foto a la izquierda Vera y su mamá Irene de apellido original Rosenblat cambiado también después de la guerra, mi abuela Katy no recuerda en este momento el otro apellido.
Irene e hija vivían en Debrecen, Hungría, la misma ciudad donde vivía mi abuela Katy.
En 1963, Juliana viajó a Kassa- Košice con la esperanza de hallar rastros de la familia Fränkl. Allí, un familiar lejano le reveló que una prima hermana de Martha vivía en Debrecen, la misma ciudad de ellas. Tras este hallazgo, Juliana logró contactar a Irene, quien vivía con su hija Vera y su nieta Judith (mientras su hijo Robert ya se encontraba en Israel). Fue Irene quien facilitó el reencuentro con Martha, iniciando así una relación que se mantuvo viva a través de los años mediante cartas.

Parte de atrás de las fotos: un saludo afectuoso “con mucho amor”
en hungaro: “Sok szeretettel” firma Iren
Debrecen, 18 de mayo de 1964.



Carta personal de Martha dirigida a Katikám - diminutivo en hungaro Katy.
24 de agosto de 1963.
Un secreto revelado: la carta de 1963
Mientras investigaba sobre mi historia familiar, encontré algo increíble: una carta escrita en húngaro el 24 de agosto de 1963. Al traducirla, descubrí una parte muy triste y sorprendente de la vida de mi abuela Katy. Es una carta de Martha dirigida a ella, a quien llama "Katikám" (un diminutivo cariñoso en húngaro). Lo que más impresiona de este documento es que Martha confiesa que, por mucho tiempo, no supo que Katy existía; el destino y las decisiones de otras personas las mantuvieron separadas, hasta que por fin la familia pudo conectarse.
Pero la carta guardaba otro secreto. Martha cuenta con mucha tristeza que le ocultaron la muerte de su propio hermano, Arthur. Su esposo, Shmilu, sabía la verdad, pero decidió no decirle nada para "protegerla", pensando que ella no aguantaría un golpe así. Martha explica que ya había sufrido demasiado perdiendo a sus padres y a sus cuatro hermanos, siendo ella la única sobreviviente de toda la familia. En el texto, ella repite con dolor la palabra húngara “titkolták” (me lo ocultaron), lo que demuestra lo traicionada que se sentía por ese silencio impuesto.
En esa época, muchas familias judías que pasaron por la guerra pensaban que ocultar las tragedias era una forma de “proteger” a los que amaban. Sin embargo, para Martha, ese silencio fue una carga. Ella ya tenía 47 años cuando por fin supo de su sobrina, y sus ganas de conocerla y abrazarla ("magamhoz tudnálak ölelni") demuestran que la familia siempre busca la forma de volver a unirse.
Para acercarse a Katikám, Martha le cuenta detalles de su vida en Israel. Le describe su duro trabajo como educadora ("nevelő") en una escuela de agricultura donde cuida a unos 80 niños, cumpliendo horarios pesados desde la madrugada. También le habla con orgullo de su hija Michal, quien estaba por graduarse. Explica que, aunque en Israel las mujeres deben ir al ejército a los 17 años, las jóvenes religiosas como Michal tienen la opción de no hacerlo, y ella prefería que su hija continuara sus estudios en la universidad.
Escuchar a mi abuela Katy traducir estas palabras fue una experiencia que nunca olvidaré. Mientras leía, su voz se volvía frágil y se sentía un nudo en su garganta. A pesar de que han pasado décadas, el dolor de aquel secreto y la emoción de haber sido encontrada por su tía siguen vibrando en ella. Es como si, a través de su relato, Martha estuviera finalmente recuperando su voz.
Al final, la carta es una invitación llena de esperanza. Martha le pide a Katy que vaya a vivir con ellos a Israel al terminar el colegio, aprovechando que Katy estaba saliendo de Hungría para escapar del comunismo. Mi abuela Katy comentó que Martha la trató siempre como a una hija.
Martha se despide con una promesa de afecto: "Sok-sok szeretettel csókol: Márta" (Te besa con muchísimo amor: Martha). Esta carta es mucho más que un papel viejo; es el testimonio de una mujer recuperando su derecho a la verdad y el puente definitivo que reconstruyó nuestras raíces.

Familia de mi abuela Katy con la que creció desde su llegada a Venezuela.

Magda Leichmanovits e István Revesz (tíos de mi abuela Katy).
Magda sobreviviente de Auschwitz e István estaba en trabajos forzosos en Rusia.

Katy estaba en Israel en la guerra de los 6 días, como no podía regresar a Hungría su mamá le pidió que vaya mientras tanto a donde su tía Magda en Venezuela.

Hermana de Istvan, Clara Revesz casada con Alejandro Brand.
En el año 1946 emigran de Hungría a París para luego llegar a Venezuela. Clara Revesz fue la primera en llegar a Venezuela de la familia, ya que Magda, mi bisabuela Juliana y su cuñada Leonor estaban embarazadas y tenían miedo salir del país.

En la foto izq. Magda cargando a Judith y mi bisabuela Juliana cargando a mi abuela Katy con 4 días nacidas de diferencia.
Clara y Alejandro se instalan en Venezuela montando una fábrica de ropa y en el año 1956 cuando la Revolución Húngara, deciden traer a los hermanos (István y Mihaly). Alejandro viaja a Viena-Austria y consigue con plata sacar a las 2 familias fuera de

Foto de mi abuela Katy el día de su boda junto con la familia Revesz.
Izq.Su tío Istvan, su primo Ladiszlao, mi abuela Katy, tía Magda y su prima
Judith Revesz.


Katy el día de su boda en la sinagoga Unión Israelita de Caracas y la acompañan y la llevan a la Jupa sus tíos Magda e István Revesz.

Foto de mi abuelos Peter y Katy el dia de su boda y los acompaña
La Familia Revesz.
Izq. su prima Judith, su tía Magda, mis abuelos Peter y Katy, Clara, Alejandro Brand, Ladislao y István Revesz.

Foto en donde aparece mi bisabuela Juliana y la familia
se reunían en sus visitas esporádicas a Venezuela.
En la foto Steven Revesz, John Brand, István, Ladislao y Jo-Ann Revesz,
mi bisabuela Juliana Vegvari.
























